jueves, 7 de abril de 2016

TRASTORNOS AUDITIVOS

TRASTORNOS AUDITIVOS



Los trastornos auditivos engloban  diversas patologías que se manifiestan a diferentes edades de la vida que son más o menos severas, temporales o definitivas del sistema .
La deficiencia auditiva es el déficit sensorial que es más frecuente al nacer.

Dentro de este se diferencian  tres tipos fundamentales desordera o pérdida de audición. En la pérdida de audición conductiva el sonido tiene dificultades para llegar al oido interno, cosa que ocurre, por ejemplo, en caso de lesiones en el tímpano o durante una otitis media. La pérdida de audición neurosensorial se produce como consecuencia de un funcionamiento deficiente de la cadena osicular, del nervio auditivo o del cerebro, lo que sucede por ejemplo cuando existen daños provocados por exposición permanente a ruido elevado. La tercera forma de pérdida de audición consiste en una combinación de las dos anteriores.
La pérdida de audición puede manifestarse de manera aguda (repentina) o crónica (progresiva). Por lo común la pérdida de audición aguda tiene una duración breve y desaparece por sí sola, aunque en ciertas ocasiones ha de tratarse, al igual que el deterioro auditivo crónico. La duración y efectividad del tratamiento varían en gran medida según el caso.
En función de los sonidos y tonos que la persona no es capaz de oír, los médicos distinguen entre diversos grados de pérdida de audición y sordera:
·         Pérdida de audición leve: el pacientes no oye, por ejemplo, el tic tac de un reloj de pulsera (pérdida de audición comprendida entre 20 y 40 dB).
·         Pérdida de audición moderada: el paciente no percibe ningún sonido del entorno, como el canto de los pájaros (pérdida de audición de entre 41 y 60 dB).
·         Pérdida de audición grave: la persona no es capaz de oír conversaciones (pérdida de audición situada entre 61 y 80 dB).
·         Pérdida de audición profunda o sordera: el paciente no percibe ni siquiera sonidos a gran volumen, como la música de una discoteca (pérdida de audición superior a 81 dB).
Si la pérdida auditiva no excede los 20 dB, no existe hipoacusia. En estos casos los especialistas hablan de normoaudición.

El lenguaje oral y el niño sordo

El proceso de adquisición del lenguaje oral por los niños sordos profundos es muy diferente al de los niños oyentes a al de los propios sordos en relación con la lengua de signos. Los niños sordos, especialmente si la sordera es profunda, se enfrentan a un difícil y complicado problema como es el de acceder a un lenguaje que no pueden oír. Su adquisición no es, por tanto, un proceso espontáneo y natural, vivido en situaciones habituales de comunicación e intercambio de información, sino que es un difícil aprendizaje que debe ser planificado de forma sistemática por los adultos. Las palabras se incorporan poco a poco al vocabulario del niño, convirtiéndose su adquisición en un objetivo en sí mismo, lejos de un contexto comunicativo interactivo.

           
La conclusión de todos los estudios que se han realizado al respecto es que la comunicación gestual no debe ser contemplada solamente como un añadido o un sustituto de la lengua oral, sino como un precursor o incluso un facilitador del desarrollo del lenguaje.

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