TRASTORNOS AUDITIVOS
Los trastornos auditivos engloban diversas patologías que se manifiestan a
diferentes edades de la vida que son más o menos severas, temporales o
definitivas del sistema .
Dentro de este se
diferencian tres tipos fundamentales desordera o pérdida de audición. En la pérdida de audición conductiva el
sonido tiene dificultades para llegar al oido interno, cosa que ocurre, por ejemplo, en caso de lesiones en el tímpano o durante una otitis media. La pérdida de audición
neurosensorial se produce como consecuencia de un funcionamiento
deficiente de la cadena osicular, del nervio auditivo o del cerebro, lo que sucede por ejemplo cuando existen daños provocados por exposición
permanente a ruido elevado. La tercera forma de pérdida de audición consiste en
una combinación de las dos anteriores.
La pérdida de audición puede
manifestarse de manera aguda (repentina) o crónica (progresiva). Por lo común
la pérdida de audición aguda tiene
una duración breve y desaparece por sí sola, aunque en ciertas ocasiones ha de
tratarse, al igual que el deterioro auditivo crónico. La duración y efectividad
del tratamiento varían en gran medida según el caso.
En función de los
sonidos y tonos que la persona no es capaz de oír, los médicos distinguen entre
diversos grados de pérdida de
audición y sordera:
·
Pérdida de audición leve: el pacientes no
oye, por ejemplo, el tic tac de un reloj de pulsera (pérdida de audición
comprendida entre 20 y 40 dB).
·
Pérdida de audición moderada: el paciente no
percibe ningún sonido del entorno, como el canto de los pájaros (pérdida de
audición de entre 41 y 60 dB).
·
Pérdida de audición grave: la persona no es
capaz de oír conversaciones (pérdida de audición situada entre 61 y 80 dB).
·
Pérdida de audición profunda o sordera: el paciente no percibe ni
siquiera sonidos a gran volumen, como la música de una discoteca (pérdida de
audición superior a 81 dB).
Si la pérdida auditiva no excede los 20
dB, no existe hipoacusia.
En estos casos los especialistas hablan de normoaudición.
El lenguaje oral y el
niño sordo
El proceso
de adquisición del lenguaje oral por los niños sordos profundos es muy diferente
al de los niños oyentes a al de los propios sordos en relación con la lengua de
signos. Los niños sordos, especialmente si la sordera es profunda, se enfrentan
a un difícil y complicado problema como es el de acceder a un lenguaje que no
pueden oír. Su adquisición no es, por tanto, un proceso espontáneo y natural,
vivido en situaciones habituales de comunicación e intercambio de información,
sino que es un difícil aprendizaje que debe ser planificado de forma sistemática
por los adultos. Las palabras se incorporan poco a poco al vocabulario del
niño, convirtiéndose su adquisición en un objetivo en sí mismo, lejos de un
contexto comunicativo interactivo.
La conclusión de todos los estudios
que se han realizado al respecto es que la comunicación gestual no debe ser
contemplada solamente como un añadido o un sustituto de la lengua oral, sino
como un precursor o incluso un facilitador del desarrollo del lenguaje.

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